↳ Bonkers / unfinished
VENEZIANA
Una persiana moldeada al cuerpo. Las lamas abren y cierran, y lo que pasa por el medio es el mundo del otro lado.
↳ Bonkers / unfinished
Una persiana moldeada al cuerpo. Las lamas abren y cierran, y lo que pasa por el medio es el mundo del otro lado.
Esto empezó en una persiana veneciana. En las lamas de madera, en la manera en que se inclinan todas a la vez y dejan pasar el mundo a tiras. La pregunta era una sola, y no tenía respuesta obvia: ¿y si esa estructura se moldeara a un cuerpo? Quince pliegues paralelos por manga, un fuelle rígido que abre y cierra en láminas, puños que mantienen un círculo de 30 cm y no ceden. Es una persiana con hombros.
La colección entera vive en el estado liminal de Victor Turner — el intervalo del rito de paso, cuando ya has salido de un lugar y todavía no has llegado al otro. La persiana es la ventana de ese estado. De este lado está el mundo de antes; del otro, el mundo nuevo que solo aparece después de salir. Y una persiana no es una pared ni es una ventana abierta: es el objeto que decide cuánto se ve cada vez.
Mucha gente va a mirar esto y va a decir Japón — armadura, samurái, geisha. No era esa la intención y no voy a reclamar lo que no dibujé. Si quedó bien por ahí, fue azar. Lo digo porque un azar asumido vale más que una inspiración inventada después del hecho.
La rigidez tampoco es un truco de costura: es el material. Un sintético grueso de marroquinería, que no es tejido de vestuario — de ahí vienen las láminas que no caen y los túneles que la luz atraviesa. El croquis es del 27 de abril de 2025 y la pieza quedó el 26 de noviembre: siete meses del papel a esto, y sigue siendo un prototipo. Los prototipos son ejercicios llevados al extremo; para eso sirven. Este quedó demasiado bueno para parar aquí, y lo bastante sin acabar para no mentir.